Canva Pro cuesta alrededor de $36 al año. La pregunta no es si es bueno — lo es, para lo que fue diseñado. La pregunta es si estás usándolo para lo correcto.

Yo lo tengo abierto casi todos los días — para maquetar una presentación de cliente en una tarde, sacar diez piezas de redes coherentes o dejarle a un dueño de marca plantillas que pueda editar sin romper nada. Ahí me ahorra horas y no me quita nada. El problema aparece cuando alguien intenta construir su identidad dentro de Canva: elige una plantilla que ya usan otras mil marcas, un par de fuentes "que venían", y termina con algo que funciona pero no distingue. Canva no diseña tu marca; te ayuda a producir con una marca que ya existe. De confundir esas dos cosas sale casi todo el diseño genérico que veo.

Para qué sí vale la pena

  • Contenido de redes sociales del día a día, con plantillas de marca ya definidas.
  • Materiales rápidos de marketing cuando no hay tiempo de abrir un archivo de diseño completo.
  • Colaboración con equipos no diseñadores dentro de un sistema de marca ya establecido.

Para qué no

  • Diseñar la identidad de marca desde cero — el resultado es reconociblemente "hecho en Canva".
  • Piezas de alto impacto donde la originalidad es el punto (portadas, campañas insignia).
  • Sustituir criterio de dirección de arte, no solo ejecución.
Canva no reemplaza el criterio. Lo ejecuta rápido, si el criterio ya existe.